Un impuesto que se incluiría a partir de este año en el pago del marchamo y un aumento de ¢225 en cada uno de los peajes a cargo del Estado durante cinco años, financiarán el proyecto de un tren eléctrico en la Gran Área Metropolitana.
Ambos tributos darían ingresos por ¢24 mil millones al año.
Además, se utilizarán $350 millones de una línea de crédito del Banco Interamericano de Desarrollo para la primera fase del proyecto.
Las tres fuentes de financiamiento quedaron definidas en el proyecto de ley que hoy será enviado a la Asamblea Legislativa, y que contaría con el respaldo de los diputados de la Comisión de Asuntos Ambientales, que podría votarlo ese mismo día, o bien, lo aprobaría ocho días más tarde.
Una vez que tenga el visto bueno en comisión pasaría al plenario la semana siguiente, estimó Luis Paulino Mora, viceministro de la Presidencia.
Los impuestos al peaje y el incremento en el marchamo sustituyen la propuesta inicial de financiamiento del proyecto, que pretendía tomar el 5% del impuesto a los combustibles.
Aquella propuesta no tuvo eco en los diputados, debido a que se corría el riesgo de desfinanciar otros proyectos que se ejecutan con recursos de ese impuesto.
En cuanto a los peajes, el cobro se haría en los ubicados en las autopistas Florencio del Castillo y General Cañas, en la carretera Bernardo Soto y en la ruta 32.
En el caso de Alajuela y Cartago, el monto subiría de ¢75 a ¢300 para automóviles livianos.
Este tributo se cobraría solamente en los primeros cinco años, y en el caso de que se apruebe el fideicomiso para la carretera a San Ramón, se excluiría este cobro de los peajes en esa vía.
Sobre el impuesto en el marchamo, el monto subiría en forma escalonada.
Conforme el valor del vehículo aumenta, el impuesto es proporcionalmente más alto.
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