La UCR y sus contrastes, además de una gran burocracia para tan solo conseguir una miserable beca, o tener un cupo en una materia, o ir a hacer un examen de admisión (coladero), he aquí un ejemplo de lo injusto que puede ser para unas personas poder mantener la vida en una universidad pública. Donde no hay tiempo para trabajar, y hay que “jugársela” como Génesis Herrera. Quien vende chocolates y golosinas para poder mantenerse estudiando en la benemérita.
Con el cartel “Para gastos de mi universidad, chocolates solo a 100 colones” y con mucho esfuerzo busca recaudar unos 60mil colones para pagar las clases de su universidad.
Estudiante de diseño gráfico de la UCR, aún sigue en pruebas y escrutinio burocrático para poder obtener su beca en la universidad y así poder forjarse sin tener que estar sobreviviendo.
No quiere dinero, quiere un trabajo de medio tiempo que es lo único que le alcanza al estudiar en la UCR una universidad que requiere horarios de un día entero para matricular ciertas materias.
A sus 19 años, esta vecina de Tibás insiste en que debe “pulsearla”, sea como sea, para lograr sus objetivos.
“Esos jóvenes que se quejan que no hay trabajo o que no quieren estudiar, les digo que busquen, sea como sea, hay que seguir adelante. Yo vendo golosinas para poder matricular, sin el apoyo de nadie”, expresó la joven.
Con una sonrisa de oreja a oreja, su gorro amarillo, el cartel blanco con el eslogan y su cajita de chocolates, Herrera consigue un aproximado de 4 mil colones por día.
“De lo que gano, ya sea 3 mil o 4 mil colones, ahorro la mitad para la U y lo demás invierto para comprar confites y venderlos”, acotó.
Y lamentablemente tuvo que vender su celular para ahorrar, esta es la vida de muchos estudiantes en universidades públicas como UCR con sistemas de becas, matrículas y demás con una burocracia y una lentitud exagerada. Típico de instituciones públicas y del estado.

